2º Forum de Sotai en Madrid
Por segunda vez en Madrid el Maestro Miura, nos guió por un magistral seminario en el que de nuevo nos volvió a sorprender a todos, veteranos y noveles, profesores y alumnos. Una oportunidad única de aprender de uno de los máximos referntes del Sotai en el mundo
Regresando a las bases del Sotai en sus orígenes, los del fundador Hashimoto, el Maestro Miura, nos devolvió a una realidad casi olvidada, la sensibilidad, el estar en el SER, la importancia de la postura correcta, la suavidad y el amor. Patrones fundamentales para la práctica de Sotai, y sin los cuales, este pierde su sentido y eficacia. Además, pudimos aprender en cada actuación del cuerpo o de las manos, un mundo, un sinfín de detalles técnicos que nos ayudarán sin duda alguna, a realizar mejor nuestro primer análisis o Dai-ichi (D1)
Dirigirse al centro en las formas, la postura y la posición de los brazos y manos, en lugar de al exterior, es la clave, apuntaba el Maestro Miura. Nos invito a trasladar ese concepto a cosas cotidianas como comer, beber, conducir, caminar o simplemente estar de pie. Nos dijo, que esa observación del equilibrio, nos lleva a un movimiento adecuado en el interior, permitiendo a través de él, acercarnos a la sabiduría profunda del propio SER, y darle a este la posibilidad de anteponerse de forma natural, a los aspectos externos en los que interviene la fuerza, el desgaste, la razón, e incluso el pensamiento. Nos hizo saber que existen otras formas más evolucionadas de Sotai con las que lleva toda su vida trabajando. Otros análisis, el Dai-ni (D2), D3, D4…, pero sabiamente, y fiel a los principios de la enseñanza en oriente, no nos permitió en este seminario, avanzar hacia esas, para nosotros nuevas, formas de trabajo. Solo nos dejó saber, que en sucesivas ocasiones las iremos conociendo. Nos dejó con muchas cosas por hacer en lo que conocemos, y con el hambre suficiente para esperarlo con entusiasmo en próximo año. Todo ello, regado con un profundo conocimiento de la filosofía oriental, en la que nos recordaba que el hombre, el individuo, es inseparable de su condición humana, pero también lo és de su espiritualidad y de su conexión con lo divino.
Sus zuecos lo trajeron de vuelta a Madrid, y esperamos que esta sea en un futuro próximo, su segunda casa. De
forma intercalada y amena, la organización nos brindó dos actuaciones,
que sin tener que ver con el Sotai, beben de las mismas fuentes
filosóficas orientales. Una de ellas, de la mano de Rikako Yand, nos
ofreció la oportunidad de aprender algo de arte floral japonés, conocido
como Ikebana, que en la cultura japonesa tiene un lugar destacado. La
otra, estuvo a cargo de Ukiko Saga, quien nos trasladó, simplemente a
través de su voz, cantando y sin música alguna, a un mundo de
sensaciones profundas. Fue una asombrosa muestra de expresión de
sentimientos y emociones sirviéndose de complicados registros en su
garganta, convertida por unos minutos en instrumento musical. Aprovecho
para dar las gracias por el gran trabajo realizado por los
organizadores de la Escuela Japonesa de Shiatsu de Madrid y
especialmente al Maestro Onoda, sin el cual, esta oportunidad nunca
hubiera sido posible.